... de memoria lo cuento VII

TRASCRIPCIONES DE LAS CONVERSACIONES CON
CARMEN SÁNCHEZ CARREÑO,
HIJA DE JOSÉ SÁNCHEZ CASTILLO.
GRABADAS DURANTE EL OTOÑO DEL 2008 POR SU HIJO
MANUEL MIGUEL MATEO SÁNCHEZ.


Advertencia a los lectores:
Estos son, ni más ni menos, que los recuerdos de una niña de nueve años contados por ella misma setenta y dos años después, es pues un relato en el que la memoria juega un papel importante, la niñez y la vejez son los momentos en los que nuestra memoria es más frágil, pero como alguien, acertadamente dijo: “La memoria es el corazón del hombre”.


Pregunta - Has hablado ahora mismo de precariedad ¿Que comíais en aquella época cuando estabais en la Calle Elvira?
Respuesta - jajá jajá... boniatos, espinacas... me acuerdo yo que venía un hombre que le traía a mi madre todos los días un cuarto litro de leche...
P- ¿Pero estamos hablando del tiempo de la Calle Elvira?... porque en Pinos Puente...
R- En Pinos Puente era... estaba la casa llena de todo, de todo.
P- ¿Después incluso de morir el abuelo?
R- ¡Hombre! mientras fue quedando, pero aparte también hubo buenas personas, porque... los tíos de los primos, este... León y el tito Miguel, el de Córdoba, esos criaron un marrano, lo mataron, porque cómo teníamos costumbre todos los años de tener matanza, dijeron que cómo íbamos a estar sin nada.
P- Porque ¿Un marrano era para todo el año?
R- Si, y nos mataron un marrano, nos lo mandaron ya todo hecho: los jamones, los embutidos, los tocinos, todo nos lo mandaron... siempre ha habido buenas personas ¿No?... y... bueno, que cuando se terminó el dinero fue cuando nos vinimos a Graná.
P- Pues sigue con lo que comíais en la Calle Elvira.
R- ¡Pues ya ves tú! Porque con ese cuarto litro de leche... ¡Yo se que yo tomaba leche! pero creo que era la única que la tomaba... ahora lo pienso, y con el pan lo mismo ¡Yo siempre tenía un trozo de pan!... alguien tenía que quedarse sin el trozo de pan, porque era el pan de racionamiento.
P- ¿Pero era para todo el mundo igual? aunque vosotros tuvierais menos...
R- Era para todo el mundo igual, porque no había, porque era el racionamiento.
P- ¿Y quién daba el racionamiento?
R- En las tiendas, a ti te daban una cartilla, dónde te ponían que te daban un kilo de garbanzos, un kilo de lentejas, bueno... ¡pagándolo! Pero... que es lo que podías comprar, nada más, no te podías salir de eso.
P- ¿Y daba igual si erais... cómo vosotros... familia de rojos... o daba igual?
R- No, el racionamiento era igual para todos, el pan... que te ponías en la cola, y que estabas toda la noche en la cola, y que me acuerdo yo que mi madre se liaba en un mantón, era invierno, se liaba en un mantón que tenía, con unos flecos así muy gordos, y yo me sentaba al lado, en el filo de la acera, me metía debajo del mantón y allí me dormía, y por la mañana salía de debajo del mantón y decían las mujeres: “¡Esa niña no está, esa niña no está”, de eso me acuerdo yo, jajá jajá, decía mi madre: “¿Pero cómo no va a estar la niña, si la tenía metía yo debajo? ¿Cómo se va a ir la niña? La niña no se va, la niña tiene que coger su ración de pan, que por cierto que era más negro... que era pan de algarroba... me acuerdo de eso “¿Cómo no va a estar la niña? La niña se ha quedado dormida y la he metido debajo del mantón”… claro, cuando clareaba el día, pues yo ya me espabilaba, me salía…
P- ¿Entonces hasta cuando estuvisteis en la Calle Elvira?
R- Pues hasta que naciste tú, que te viniste con cinco meses, pero que sí, que eso nos salvó mucho, eso de tener huéspedes, nos salvo mucho, claro… tenías que tener gente extraña en la casa, tenían que sentarse en el mismo water que tú te sentabas… pero que lo de alquilar habitaciones lo hacía mucha gente, mucha, allí mismo en la casa lo hacía más de un vecino, teníamos una habitación y allí teníamos dos camas puestas y dormían los dos en la misma habitación, daba la casualidad que los dos eran músicos, los tuvimos muchos años, hasta que se casaron, y después de casados han venido a visitarnos, y en La Chana vivía Antonio el de la flauta, que trabajaba… que estaba en la banda de música de Granada, era un poco mayor que yo. Y ya cuando nos casamos, pues yo dije que no se vendían más bolas, dejamos el sotanillo aquel y ya al casarnos, como antes las costumbre que había es que te casabas y no seguías trabajando, pues dije: En vez de trabajar en la calle, pues trabajo en la casa, como la abuela estaba bien, que estaba joven… pues la abuela es la que se ocupaba de guisar, de comprar y de todo eso y yo me dedicaba a coser,
P- ¿Hasta cuando estuviste en la sastrería… desde los diez años hasta?
R- Lo menos hasta los veintiún años, a los veintiún años fue cuando me coloqué en Los Hidalgos… pero también cosiendo, hasta que me casé.
P- ¿Y de aprendiz que hacías?
R- ¿De aprendiza?... llevar al niño al colegio…
P- ¿Coser poco?
R- Si, coser poco, ¡Que estuve por lo menos año y medio o dos años sin cobrar nada! Que entonces era aprender… no cobrabas, pero que le decía mi hermano: “Mira, que es que estamos recién venidos del pueblo, y la niña las calles de Graná no las conoce muy bien, no la mandéis muy lejos, ni le hagáis putadas de esas de mandarla a por la piedra de afilar las agujas… ni nada de eso, porque es muy sentimental y se va a echar a llorar…”
P- ¿Es que era una broma mandarte a por la piedra de afilar las agujas?
R- Te mandaban a algún sitio y te decían que de parte de fulanico, que te prestaran la piedra de afilar las agujas, y mi hermano no quería que me mandaran a cosas de esas, porque decía que estaba recién venida “catetíca” del pueblo. Y me tenían allí aprendiendo, me mandaban a llevar al Pepín, un niño que tenía cinco años o así, y yo tenía diez años, y lo llevaba a la Calle Arriola a la academia de Don… de… ¿Cómo se llama ese que ya murió? ¿De D. Francisco? No me acuerdo… ¡De D. Luís! De la academia que había en la Calle Arriola, pues ahí tenía que llevar yo al niño al colegio, el primer día yo no sabía, me decían: “Tú sigues la Gran Vía para adelante, adelante, adelante… y cuando veas una calle que se llama El Boquerón, bajas por esa calle y cuando bajes por esa calle… tú ya preguntas, por la Calle Arriola o por la Calle Niños Luchando”, y al final ya me lo aprendí de memoria, llevaba al niño al colegio… lo recogía del colegio… lo llevaba… lo recogía, ¡y esa era mi misión aprendiendo! Y ya con diecisiete años pues yo ya sabía hacer la chaqueta entera, y se lo dije: “Mire usted, quiere decir que o me apunta usted en la Seguridad Social, porque quiero poner a mi madre, que mi madre ya se está poniendo mayor y yo quiero tener a mi madre en la Seguridad Social, y yo también” y me dijo: “Y eso como va a ser, si hay niñas que llevan más tiempo que tú y no están apuntadas…” y le dije: “Pero… que esto es muy sencillo, que yo voy y me busco otro sitio donde me apunten y me voy”
P- ¡Amenazando! Jajá jajá
R- Si, jajá jajá, y decía: “¡Vaya con la niña esta lo revuelta que ha salido!... pues no se lo digas a las otras” y dieron de alta, por eso tengo yo ya mi cartilla con diecisiete años.
P- ¿Entonces tú has contribuido bastante?
R- ¡Pues ya ves, desde los diecisiete años!
P- Ahora quisiera que me contaras sobre los papeles de la orfandad, que creo que es muy interesante, que la abuela no quería…
R- No, no quería, decía que se lo metieran por…
P- Pero, lo lograsteis, lo tuvisteis.
R- Si.
P- ¿Y eso cómo se hizo?
R- Pues D. Francisco ese, el cura, que era vecino nuestro allí en la Calle Elvira y Aurora su hermana, decían que la yo, la niña, tenía que cobrarlo, porque estaban conmigo que pa´ que, decían que tenía derecho, que para eso habían hecho eso con mi padre, eso tan cruel, y eso tiene la niña que cobrarlo. Pero decía mi madre: “Yo no quiero dineros de ellos”, ellos le decían a mi madre que ese dinero no era de ellos ni de nadie, que era de todos, y D. Antonio fue el que arregló las cosas, arregló los papeles.
P- ¿Y cobraste?
R- Y cobré.
P- ¿Te acuerdas cuanto era?
R- Pues no se si eran cinco duros… yo me acuerdo que teníamos que ponernos en cola en el Gobierno Civil.
P- ¿Dónde estaba el Gobierno Civil?
R- En la Gran Vía, donde está ahora.
P- Es que al principio estaba, en el 36 estaba donde está la Facultad de Derecho ¿Te acuerdas que fueras allí?
R- Este hombre estaba de cura en San Justo y Pastor… entonces a lo mejor era allí.
P- Es que lo más normal es que si estaba de cura en San Justo y Pastor conociera a gente del Gobierno Civil y por eso, si pensaba que era una injusticia, pues… Porque el Gobierno Civil estaba en donde está ahora Derecho, que era donde llevaban a la gente, a los detenidos, a Lorca lo pillaron en la Calle Angulo y lo llevaron allí…
R- Si, si… es que son cosas que no me acuerdo bien, yo se que él estaba de cura en San Justo y Pastor.
P- Pues, imagínate mamá, todos los que estuvieran allí serían beatos que irían a misa… ¿Y el fue el que arregló los papeles?
R- Si, estuvimos cobrando poco tiempo… pero que estuvimos cobrando.
P- ¿Por qué poco tiempo?
R- Pues no se, sería que cumpliría yo ya la edad que…
P- Porque eso debería haber seguido, porque si era de orfandad y no de viudedad.
R- Era de orfandad… pero que no me acuerdo yo.
P- Y eso que era ¿Qué os poníais en cola y os daban un dinero?
R- Un ticket o no se qué, yo es que no me acuerdo
P- Porque si fue así, a lo mejor está reflejado en algún sitio, por poco tiempo que fuera, es posible que haya constancia de que eso lo cobrasteis.
R- No se, este hombre fue el que la pidió
P- ¿Y ese cura si que pidió una partida de defunción del abuelo? ¿Y te acuerdas cómo se llamaba lo que cobrabais? Porque has hablado algo antes de… los niños de la guerra…
R- Si, era algo así como de los huérfanos de la guerra… del alzamiento nacional o cómo se llamara aquello… una pensión de viudedad no, era de orfandad. Luego este hombre se fue de capellán al Hospital de San Juan de Dios, era el tío de mis amigas las Molina, mis amigas esas, las Molina del estanco.
P- No sé quien son.
R- Las Molina, que estaban en la Universidad de Mayores también conmigo… Elena, pues esas amigas mías, este hombre era tío de ellas, hermano de su madre, a su hermana, que era ciega… con seis hijos en Almería, le mataron al padre de esas niñas, lo mataron los rojos, fueron los militares que los tiraron con sacos de arena al fondo del mar… Y la madre de estas, la hermana del cura… Dª. Virtudes era muy amiga de mi madre, esas si eran muy amigas, Dª. Virtudes era muy amiga de mi madre… y cada una tenía… el dolor por un lado, pero la mujer era… tan buena, tan buena persona, que decía: “Carmen, nosotras somos muy buenas amigas, nosotros tenemos que hablar de nuestras cosas, pero de lo que nos ha pasado con nuestros maridos… eso vamos a dejarlo aparte, porque tan criminales son por un lado cómo por otro”. Porque a ese hombre lo mataron… en la guerra, en Almería, y si no hubiera sido por el asistente que tenía el hombre, que el muchacho era de Almería, pues no hubieran sobrevivido, porque estas niñas iban a las basuras a coger las cáscaras de naranjas y de plátanos, esas niñas… han comido de las basuras, y porque este muchacho, el asistente que tenía porque el padre de ellas era teniente o algo de eso, era de Almería y de vez en cuando les llevaba cosas de su casa, y esa es la mamá Dolores que era la madre de ese hombre que murió… el padre de mi amiga Elena, pues eso, la mamá Dolores tenía un hijo militar, que se lo mataron aquí los nacionales y al otro hijo se lo mataron los rojos en Almería, que es de quien hablamos… la mamá Dolores ¡Eso si que es!
P- ¿Y te acuerdas de alguien más? ¿Porque queda alguien en vida que haya conocido al abuelo?
R- Nadie, nadie, tu primo si conocía a los Baenas, y ya se ha muerto hace poco hasta la última mujer de los Baenas, hace poco, tenía ya noventa y no se cuantos años ya, y estos son los que le han contado al primo cosas del abuelo… los Baenas, pero ese hombre y esa mujer ya han muerto.
P- ¿Eran de Pinos Puente?
R- De Pinos Puente eran, son los Baenas, los de esa eléctrica… que tiene por ahí en el polígono... los Baenas.
P- ¿Alguien más?
R- ¡Que va! Estoy yo ya con ochenta y dos años que voy a cumplir…
P- Bueno, pero gente que tuviera diez años más que tú, que tendría diecinueve cuando murió el abuelo… se pueden acordar de algo.
R- ¿Pero cuantos años pueden tener ahora?
P- Noventa y dos.
R- Mi prima Ana me cuenta cosas, pero de mi padre cuando era joven, cuando tenía a su hermano allí en Dílar… pero de otra cosa no.
P- ¿Pero alguien que tenga sobre noventa y tantos años y que haya conocido al abuelo en aquella época?... en la época en que murió, si se puede acordar de algo.
R- Este que yo te digo, que es muy conocido ¡Benigno!
P- ¿Benigno?... es que antes habías dicho Virgilio, o sea que es: Benigno.
R- Si, eso es: Benigno.
P- ¿Y quien es el tal Benigno?
R- Pues uno de Pinos Puente, que creo que su hijo es político y muy conocido creo yo.
P- Pero ¿Del PSOE? ¿De Izquierda Unida?
R- Del PSOE me parece que es… Me suena, pues ese era de allí de Pinos Puente… bueno su padre, que también lo fusilaron.
P- Alguna vez has hablado de algo del Gobierno Militar, cuéntame de eso.
R- En el Gobierno Militar estaba el padre de los primos, iba yo a llevarle la comida, porque como siempre estaba delicado del estomago, pues a media mañana iba yo a llevarle el bocadillo, ya ni los guardias, ni los soldados de la puerta me preguntaban ni nada, ya sabían que yo iba… con la servilletilla liada… con los cuatro nudos, y le llevaba el bocadillo…
P- También hablaste de algo del El Fargue… porque allí hubo una represión tremenda, porque estaba la fábrica de pólvora… y allí fue una escabechina.
R- Si, la madre de Lupe me contaba que conocía a un hombre buenísimo que era empleado de la fábrica, y sólo por hacer un comentario sobre los manguitos que les habían puesto, pues alguno lo denunció y lo fusilaron, me la contaba la madre de Lupe, porque fue la última persona que lo vio, pero que no habló con él. Había muchos que se los encontraban en las cunetas, pero que no tienen nombre, los mataban en las mismas cunetas.
P- Es que hubo muchos asesinatos incontrolados, sin juicios ni nada, en el caso del abuelo salieron con nombres y apellidos, pero en otros casos al amparo de… eso… pues desde: rencillas familiares… hasta por quitarle una novia, en esas listas pone en muchos casos: “Tres encontrados camino del cementerio, dos en las cercanías del camposanto”, y era porque allí los tiraban y sabían que alguien los iba a recoger y enterrar o echar a una fosa, y lo hacían con total impunidad.
R- Y también muchos que aparecían tirados en el río Genil, como los maridos de las vecinas viudas de los primos en el Cristo de las Azucenas: Dª. Rosario y Dª. Estrella, los maridos de esas dos mujeres había aparecido tirados en el río. La vida no tenía valor ninguno.
P- Te quiero preguntar otra vez sobre el tiempo que pasó desde que mataron al abuelo, hasta que os fuisteis de Pinos Puente…
R- Transcurriría un año o así, el padre de los primos todavía estaba soltero y mi hermano Antonio todavía no había vuelto, estaba todavía la guerra, ¡Fue más o menos cuando la aurora boreal! Por ese tiempo fue cuando nos vinimos nosotros a Graná.
P- Es verdad, que el otro día hablamos de la aurora boreal, pero… para acotar un poco el tiempo y hacer memoria… al abuelo lo mataron en agosto, en pleno verano,
R- Si.
P- ¿Hasta el verano siguiente no os fuisteis? ¿Porque las auroras boreales suelen ser normalmente en invierno?
R- No me acuerdo.
P- ¡Bueno! ¡Es que fue muy rara! Porque ¡Una aurora boreal en el sur de Europa!
R- Con nueve o diez años…
P- ¿Pero no te acuerdas si era verano o invierno? ¿Si ibas con ropa de verano o de invierno? ¿Calor, frío? ¿Cuántos años antes de que terminara la guerra?
R- Por lo menos dos años antes de que terminara… al año de la guerra, al año más o menos nos fuimos. ¡Si porque yo estuve yendo a… me apunté en el colegio de Las Tablas y estuve yendo un año a este colegio! Y estaba el padre de los primos todavía soltero cuando me colocó en la sastrería, y en la sastrería me coloqué con once años… al año de la guerra nos fuimos para la Calle Elvira.
P- Y mientras tanto, mientras… durante este tiempo, que supongo se acabaría el dinero que tuvierais ahorrado…
R- Y nos prestaron una casa
P- ¿Allí en el mismo Pinos Puente? ¿Quién os prestó la casa?
R- Pues… que mi hermano le llevaba la contabilidad a Josefina… la de las maderas, la de por donde vive el primo Miguel… y nos prestaron una casa.
P- ¿Una familia de allí?
R- Si
P- Pero… ¿Amigos?
R- Porque su padre del primo le llevaba la contabilidad y dijeron: “Bueno, pues ya está, os prestamos la casa, que es una casa muy chiquitilla y ahí estáis”… y allí pues mi madre no se encontraba a gusto… y decidimos de venirnos.
P- ¿Por qué? ¿No os encontrabais bien?
R- Porque… como nos hacían el vacío… porque… la gente no nos hablaba
P- ¿No os hablaba? Es que era de eso sobre lo que te quería preguntar, porque por lo que hemos visto, el abuelo debía de ser una persona conocida, querida, respetada, porque… así era.
R- Pero, claro… lo denunciaron, los que lo denunciaron porque no había ido al trabajo…
P- ¿Y en un pueblo tan chico cómo Pinos Puente?
R- No es chico, es grande, es grande Pinos Puente.
P- Pero… en aquella época ¿Sería más chico? ¿No?
R- Si…
P- Entonces, el cura… porque ¿La abuela si iba a misa y todas esas cosas?
R- Si… la abuela iba los domingos… iba cuando podía y eso.
P- ¿Cómo era la relación con el cura, con el alcalde… las instituciones digamos?
R- No, no.
P- ¿También os hicieron el vacío?
R- ¿El vacío? ¡Hasta los amigos!
P- Porque estar en relación con una familia de rojos no era una cosa que uno lo pudiera llevar como bandera en aquellos momentos, pero lo que quiero preguntarte es que, como no era un pueblo muy grande, pues el cura es el cura, el alcalde es el alcalde, el farmacéutico es el farmacéutico, el relojero es el relojero…
R- El relojero si está también en esa lista…
P- Si: José Tentor Asensio que murió el mismo día que el abuelo.
R- Si, el mismo día.


… continuará

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